sábado, 23 de febrero de 2013

Escucha a Tu Cuerpo... Es Más Sabio que Tu


Tu cuerpo es probablemente la máquina más perfecta que existe. Y la mayoría de las veces cuando algo anda mal, te lo hace saber.

Hace aproximadamente 3 años, me di cuenta que algo andaba mal. Después de años trabajando bajo mucho estrés, me di cuenta que no lo toleraba como antes (a pesar de que hacía mucho ejercicio). Soy fanática de CSI: Crime Scene Investigation y llegué al punto de no poder terminar de ver un episodio, porque me estresaba, me ponía mal la violencia. Ver llegar a mi jefe era lo peor. Ver un recibo de algún gasto me paralizaba.

Poco tiempo después mis manos amanecían hinchadas. Al tiempo, mis tobillos retenían líquido al terminar el día. Comencé a sentir escalofríos, tristeza, mucha desesperación y ganas de llorar. Un día al salir del trabajo mi corazón latía tan rápido que pensé que se me iba a salir el corazón. Pensé que quedaría tirada en medio de la calle.

Así mismo, no podía dormir. Me daban la 1, 2, 3 de la mañana despierta. Y no podía salir de la cama en las mañanas. Lo único que pensaba era "qué harta estoy de mi trabajo". Aunque era la pura verdad, esa no era la razón de mis quejas.  Más bien fue la causa de ellas.

Lo peor que me pasó, recuerdo perfectamente bien un sábado 15 de Julio, me dio un ataque de pánico en mi trabajo. Estaba sola. Recuerdo sentir muchas ganas de llorar, hiperventilación, latidos acelerados y ganas de salir corriendo. Terrible. Tuve que llamar a alguien para que me hiciera compañía.

Finalmente cambié de trabajo y fue un gran respiro para mi y a la vez un estrés grande por tener que cumplir en mi nuevo trabajo y mantenerlo.

La gota que derramó el vaso fue un segundo y duradero ataque de pánico en mi día de descanso que generó un desorden de ansiedad y nerviosismo que me duró más de un año. Entonces recordé un artículo que había leído en Yahoo: "Los síntomas que no debes ignorar". Uno me bastó para darme cuenta del problema que tenía: manos y pies hinchados.

Al día siguiente me hice un perfil tiroideo y me diagnosticaron con hipotiroidismo subclínico. Otros análisis confirmaron que mi hipotiroidismo era causado por una enfermedad autoinmune llamada tiroiditis de Hashimoto.

Mi punto es que, tu cuerpo es bien sabio y da señales de alerta cuando algo anda mal. Y debemos saber detectarlas.

Por último, aunque a veces me molestan y me enojan los altibajos de esta enfermedad, luego me doy cuenta que si no me hubiera pasado esto, mi calidad de vida fuera muy mala. Aprendí a relajarme, a comer mejor, a dedicarme tiempo, a disfrutar a mi familia, de mi día de descanso, a no trabajar más de 8 horas. Aprendí a vivir.